
El apego se define como: "la inclinación, amor, dependencia, afición, adicción o estimación con hacia algo o alguien. Según la filosofía oriental, el apego es una causa de sufrimiento porque esclaviza a las personas impidiéndoles ver la realidad; desde ese punto de vista, no hay apegos grandes o pequeños ya que todos son igualmente malos."
Enfrentar una pérdida, sea física o emocional, es un proceso al que todos haremos o hemos hecho frente en algún momento de nuestra vida.
El mayor problema con las pérdidas es en realidad el apego, el cual de alguna manera consigue ese estancamiento en el proceso de aceptación, pues somos nosotros quienes inconscientemente nos atamos negandonos ante la situación y complicando el proceso de sanación. En esos momentos, la tristeza, la depresión y la apatía se instalan de una manera que impiden que realicemos lo cotidiano con la misma vitalidad que antes lo hacíamos, buscando así llegar al necesario trámite de duelo ante esa pérdida, encontraremos que ese proceso de duelo necesitará de que transcurra tiempo (de una forma gradual y muy personal) para comprender lo que acontece, así finalmente se logrará adaptarse a la nueva realidad. Después de todo, la vida es transición, un constante cambio, por lo tanto el ser humano deberá adaptarse a esos cambios, permitiéndose aprender de ellos.
Es necesario evaluar nuestra propia expectativa de vida, nuestras metas personales, así como aquellas situaciones en las que podemos reconocer se necesita de nuestra presencia para que se continúen elaborando, tomar en cuenta a aquellos que también necesitan de nuestra presencia y buscan que los continuemos apoyando, tal y como recibíamos el apoyo de aquella persona que ya no esta.
Es importante que las personas que atraviesan por un duelo comprendan que se puede superar, pero que para lograrlo habrá que aceptar la realidad conscientemente, meditar, y concluir la continuación de la vida a pesar de todas las pérdidas que se nos presenten.
Ofelia Balderas.
"El cambio es la única cosa inmutable."
Arthur Schopenhauer. (1788-1860) Filósofo alemán.
Enfrentar una pérdida, sea física o emocional, es un proceso al que todos haremos o hemos hecho frente en algún momento de nuestra vida.
El mayor problema con las pérdidas es en realidad el apego, el cual de alguna manera consigue ese estancamiento en el proceso de aceptación, pues somos nosotros quienes inconscientemente nos atamos negandonos ante la situación y complicando el proceso de sanación. En esos momentos, la tristeza, la depresión y la apatía se instalan de una manera que impiden que realicemos lo cotidiano con la misma vitalidad que antes lo hacíamos, buscando así llegar al necesario trámite de duelo ante esa pérdida, encontraremos que ese proceso de duelo necesitará de que transcurra tiempo (de una forma gradual y muy personal) para comprender lo que acontece, así finalmente se logrará adaptarse a la nueva realidad. Después de todo, la vida es transición, un constante cambio, por lo tanto el ser humano deberá adaptarse a esos cambios, permitiéndose aprender de ellos.
Es necesario evaluar nuestra propia expectativa de vida, nuestras metas personales, así como aquellas situaciones en las que podemos reconocer se necesita de nuestra presencia para que se continúen elaborando, tomar en cuenta a aquellos que también necesitan de nuestra presencia y buscan que los continuemos apoyando, tal y como recibíamos el apoyo de aquella persona que ya no esta.
Es importante que las personas que atraviesan por un duelo comprendan que se puede superar, pero que para lograrlo habrá que aceptar la realidad conscientemente, meditar, y concluir la continuación de la vida a pesar de todas las pérdidas que se nos presenten.
Ofelia Balderas.
"El cambio es la única cosa inmutable."
Arthur Schopenhauer. (1788-1860) Filósofo alemán.

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