La imaginación es el poder de la invención: en lugar de reproducir antiguas experiencias, produce experiencias nuevas. Es por la capacidad de imaginar que podemos construir bajo la dirección de nuestros pensamientos con fines creativos y útiles, fines muchas veces inconcientes, pero sin duda respondiendo a una finalidad propia.
Esa construcción que en un inicio pudo ser una construcción sin una idea clara, está desarrollada en base a las experiencias que se viven en ese momento, es la oportunidad de expresar aquello que de manera conciente no nos atreveríamos a decir, se hace tangible el sentimiento, convirtiéndolo en algo nuevo, de nuestra pertenencia y se termina representando en la expresión de una pintura, un escrito, diseño, etc.
Podría considerar que la imaginación que se utiliza para crear ese "algo representativo" es una de las formas más sanas de desechar aquello que percibe desagradable para transformarlo en algo que ya se puede asimilar, pues aquel sentimiento se ha convertido en la base del pensamiento, que da paso a la oportunidad de la creación, creación en la que el autor podrá valorarla, juzgarla, y más importante aún, modificarla en el momento que le plazca.
Imaginar es una necesidad, es parte del deseo de remediar ante las dificultades de la vida, también es parte de plasmar los deseos, lo que disfrutamos, y lo que hemos conocido hasta ese momento de nuestra vida. Imaginar es por supuesto un arte, algo concreto, individual, portador de expresión de ese control total que desearíamos tener en la existencia.
Así es, gracias a la imaginación esta frente a nosotros la oportunidad de mostrar una realidad, o de descubrir en las creaciones de otros aquella que aún no conocemos.
Ofelia Balderas Gallegos.
“En los momentos de crisis, sólo la imaginación es más importante que el conocimiento.” Albert Einstein (1879-1955) Científico estadounidense de origen alemán.

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