
Tan complicado es el fracaso y reconocerlo, como lo puede ser el reconocer un triunfo.
Hay momentos en los que nos cuesta trabajo admitir lo que hacemos bien, muchas veces por inseguridad, pero lo peor de no reconocer esos logros es que nos limite a nosotros mismos, bloqueando la posibilidad de tener una visión más amplia de proyectos.
A veces nos provoca temor el haber efectuado un plan, creemos que no perdurará y nos agobiamos con pensamientos negativos. Pero aunque es un hecho que siempre habrá una persona mejor y una peor a nosotros, recordemos que somos únicos, también lo es por supuesto nuestro desempeño laboral, ¿cuántas veces observamos proyectos que cambian de personal y ya no marchan igual?, esto sucede porque necesitan pasar por todo un periodo de adaptación y conocimiento de personal para poder volver a funcionar, aún así de una manera distinta, pues se afecta a toda la organización, entonces encontramos a todos los participantes no solo como únicos, sino como importantes.
Así que lo ideal es situarnos en un punto medio en el cual reconozcamos los triunfos, pero en el que también se haga presente y constante el pensamiento de que los logros se deben continuar trabajando para mantenerlos, será el tiempo (si lo invertimos correctamente) el que mostrará la disposición que tenemos de continuar en el camino del éxito, partiendo de eso seguramente progresarán todos nuestros proyectos.
El trabajo dignifica, de la misma manera el obtener buenos resultados en este, no hay porque no reconocernos un trabajo bien hecho.
Ofelia Balderas Gallegos.
”La recompensa del trabajo bien hecho es la oportunidad de hacer más trabajo bien hecho.”
Jonas Edward Salk. (1914-1995) Médico y epidemiólogo estadounidense.
Hay momentos en los que nos cuesta trabajo admitir lo que hacemos bien, muchas veces por inseguridad, pero lo peor de no reconocer esos logros es que nos limite a nosotros mismos, bloqueando la posibilidad de tener una visión más amplia de proyectos.
A veces nos provoca temor el haber efectuado un plan, creemos que no perdurará y nos agobiamos con pensamientos negativos. Pero aunque es un hecho que siempre habrá una persona mejor y una peor a nosotros, recordemos que somos únicos, también lo es por supuesto nuestro desempeño laboral, ¿cuántas veces observamos proyectos que cambian de personal y ya no marchan igual?, esto sucede porque necesitan pasar por todo un periodo de adaptación y conocimiento de personal para poder volver a funcionar, aún así de una manera distinta, pues se afecta a toda la organización, entonces encontramos a todos los participantes no solo como únicos, sino como importantes.
Así que lo ideal es situarnos en un punto medio en el cual reconozcamos los triunfos, pero en el que también se haga presente y constante el pensamiento de que los logros se deben continuar trabajando para mantenerlos, será el tiempo (si lo invertimos correctamente) el que mostrará la disposición que tenemos de continuar en el camino del éxito, partiendo de eso seguramente progresarán todos nuestros proyectos.
El trabajo dignifica, de la misma manera el obtener buenos resultados en este, no hay porque no reconocernos un trabajo bien hecho.
Ofelia Balderas Gallegos.
”La recompensa del trabajo bien hecho es la oportunidad de hacer más trabajo bien hecho.”
Jonas Edward Salk. (1914-1995) Médico y epidemiólogo estadounidense.

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