Más que la situación que provoca el problema es nuestra percepción ante él la que debemos modificar, pues es ella la que nos conduce a ese estado de ansiedad, es decir, nosotros estamos frente a un estímulo "el problema", la respuesta ante ese estímulo debería ser el emplearse en buscar una solución factible, no entrar en pánico huyendo o estancándose en el, pues el objeto de que las cosas no se enfrenten y se eviten es una solución momentánea, no se puede esperar superarlo solo sobrellevándolo constantemente.
Una de las cosas más importantes a trabajar ante la percepción de los problemas es definitivamente la dimensión que creemos que estos tienen, al estar dentro de esa falsa "realidad" de fatalidad inminente tendemos por supuesto a exagerar las proporciones de los conflictos.
Cuando se vive dentro de la ansiedad, es todo psicológico, se apodera de la mente la angustia y el miedo, así que se pasa el día preocupándose, más no ocupándose, cuando debemos aprender a percibir los problemas en la proporción verdadera que estos tienen, y aclarar nuestras ideas para actuar de forma acertada.
¿Cómo encontrar la dimensión adecuada de los problemas?, se tiene que comenzar por volver a confiar en nuestra forma de pensar, de resolver, y preguntarse: ¿qué es lo correcto que PUEDO hacer en esta situación?, así nos daremos cuenta que las cosas no son tan graves, ni tan grandes si nos responsabilizamos e intervenimos ante lo que nos sucede, sin prisa pero sin pausa hay que tomar las riendas de nuestra vida, ver tranquilamente (sin miedo) a través de esos problemas.
Debe saber que esta en sus manos mejorar cualquier circunstancia, que solo se trata de ser conscientes de lo que pasa y finalmente de decidirse a hacer algo al respecto.
Ofelia Balderas Gallegos.
"La mayoría de las personas gastan más tiempo y energías en hablar de los problemas que en afrontarlos."
Henry Ford (1863-1947) Industrial estadounidense.

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